Vas a pensar qué regalar, vamos a pensarlo
tod@s... consumistas, no consumistas, pasotas, ultracomprometidos,
antisistema... algo caerá.
Sacaremos cash o tarjeta
pensando en que igual no es la marca más comprometida con el medio ambiente o
recordando vagamente que le dimos like - con corazón - a un artículo que decía
que esta tienda explotaba esclavas modernas por ahí, lejos.
Algun@s regalamos casi con más
ilusión que quién recibe, también esperamos cosas de vuelta, a veces sin mucha
esperanza.
Pero cuánt@s hemos pensado en
qué nos vamos a regalar. Sin tiendas, sin envoltorios, sin IVA, sin descuentos.
Qué vamos a hacer por nosotr@s mism@s.
No me refiero a comprar algo
que nos encante y responder sí a la pregunta "Es para regalar?", para
luego sonreír por dentro y abrirlo a solas soltando un "Ohj" de
felicidad en casa.
Un regalo es cuidarnos,
proponernos algo realmente de piel para adentro: un "esta vez voy a estar
por ti", en la que ti es un complemento directo a un@ mism@.
En ese sentido te planteo dos
retos:
1) No lo cuelgues en redes. Ni
el proceso ni el resultado. Para ti, de ti, en el glamuroso silencio social que
estamos perdiendo.
2) Que algo te cueste, my
friend. No te regales una mañana de sábado, así en abstracto. Entrégate en
todas las acepciones del valor de un esfuerzo sano y saludable. Puedes vaciarlo
de expectativas e incluso de exigencia, pero no recortes en valor, en camino,
en intención.
Regálate lo que está detrás de
lo primero que has pensado, capas adentro. Te lo debes.
